Los niños lectores, y lo que tienen en común

Si tienes hijos, te diré una frase que de seguro comprenderás. A los niños no les gusta leer. De seguro estarás de acuerdo.

Ahora bien, la frase que te he dicho anteriormente no es cierta. O no tiene por qué serlo. De hecho, sólo en los países que hablamos español, son pocos los niños que se sientan a leer un buen libro.

Y es que ante la televisión, los ordenadores y las aplicaciones en las tabletas pareciera que los libros no tienen posibilidades de ganar. Sí, lo he dicho bien: pareciera.

Pero esto no tiene por qué ser así. Para que los niños lean, deben fijarse de los niños que sí leen. ¿Qué es lo que tienen en común?

Sus padres descubren el problema real

Hay tres tipos de problemas diferentes entre los niños que no leen. El primero es que no tienen libros. El segundo es que sus padres nunca les han inculcado el hábito de la lectura. Y el tercero, es que simplemente no les gusta.

El tercero, en cambio, a veces es producido por estar leyendo el libro inadecuado. Uno no apto para su edad, uno que no entienden con facilidad, o uno que simplemente no despierta su curiosidad.

Un hábito compartido

A partir de la resolución del problema anterior vienen todas las respuestas. Y es que la mayoría de las veces queremos que nuestros hijos hagan cosas que no hacemos. Bajo el lema de haz lo que yo digo, pero no hagas lo que yo hago queremos que nuestros hijos sean mejores que nosotros.

Y eso no debe ser siempre así.

Por eso, la mejor forma de tener personas lectoras en casa es asumiendo nuestro rol de padres, de directores de orquesta, y comenzar nosotros la lectura. Tarde o temprano nos seguirán.

De nada valdrá el argumento de tener una librería frente a su cuarto. Si no lo impulsas con tus acciones, poco habrá que hacer.

La creación de vínculos

Si quieres un hijo futbolista, compras un balón y practicas con él todas las tardes. Del mismo modo ocurre con la lectura. Que la lectura le recuerde la compañía de sus padres, más no la soledad de las páginas.

No se trata de una tarea que se realice en poco tiempo. Pero tampoco se trata de una cuestión hereditaria en la que los niños no leen porque no, y fin del tema.